Sunday, October 30, 2005

Sobre el Estatuto Catalan

Me ha gustado mucho el articulo escrito por Juan Carlos Escudier en El Confidencial.

Pongo aqui el inicio:
A los amantes de la historia e, incluso, a quienes gustan de retorcerla a su antojo, el debate de la propuesta de Estatuto de Cataluña que se celebra este miércoles en el Congreso les permitirá evocar el que se vivió en las Cortes Españolas el 27 de mayo de 1932. Se discutía entonces un articulado al que los diputados catalanes habían opuesto su propio texto, redactado por cierto en un santuario, en el que se definía a Cataluña no ya como una nación, sino como un “Estado autónomo”. La situación guardaba algunas similitudes con la que se vive actualmente: la derecha y sus medios afines habían logrado crear un clima de agitación social lanzando el mensaje de que la unidad de la patria estaba en peligro. La convulsión alcanzaba a todo el país, avivada por las dramáticas proclamas anticatalanistas de Gil Robles, Maura, Sánchez Román, Martínez de Velasco o el propio Unamuno. España, se decía entonces como ahora, se deshacía. Mientras, Ortega y Gasset advertía del “terrible destino” de Cataluña, a la que describía proféticamente como un problema “que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar”.

El objetivo de quienes tan ferozmente combatían la autonomía catalana –y ello a pesar de que Lluis Companys no tardó en aceptar el término “región autónoma” para definir a Cataluña-, no era otro que desestabilizar a la República, que se enfrentaría apenas unos meses más tarde a un levantamiento militar dirigido por Sanjurjo, la primera intentona golpista de la extrema derecha. Nada que ver con el propósito que se persigue ahora, mucho más modesto, de tumbar al Gobierno de Zapatero, una causa para la que trabaja legítimamente el Partido Popular y a la que contribuyen con denuedo sus activistas de la pluma y de las ondas. Para desesperación de algunos sembradores de odio, el Ejército ya no está ni se le espera, como es natural.

Aquel 27 de mayo, el presidente del Gobierno Manuel Azaña pronunció uno de sus discursos más célebres. Reconoció la existencia de hechos diferenciales, criticó a los monopolizadores del patriotismo y aseguró que uno de los mayores errores que podía cometerse era contraponer los sentimientos de Cataluña a los de España: “Cataluña dice, los catalanes dicen: queremos vivir de otra manera dentro del Estado español. La pretensión es legítima; es legítima porque lo autoriza la ley, nada menos que la ley constitucional. La ley fija los límites que debe seguir esta pretensión, y quién y cómo debe resolver sobre ella”. Al concluir su intervención de tres horas, Companys profirió un “¡Viva España!” al que Azaña correspondió con un “¡Visca Catalunya!”. Las Cortes enardecidas dieron vía libre a la tramitación del Estatuto. “Con un discurso así sí que se puede mandar a los catalanes”, declararía Jaime Carner, nacido en El Vendrell y ministro de Hacienda.

Más en El Confidencial.

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