Monday, August 14, 2006

A wonderful world

El domingo me fui a la 17-mile drive, una especie de carretera con vistas panoramicas de la que hablare con mas detalle mas adelante.

En el mirador numero 7, le di al boton de cerrar los pestillos, sali del cochge, y cuando volvi a querer entrar, me habia dejado las llaves dentro. No me lo podia creer. Otra vez!!! La primera vez fue con Carol al llegar a Las Vegas, y costo 60$ y 4 horas de espera abrirlo. En aquel momento me prometi que no me volveria a pasar, pero es evidente que soy incapaz de prestar atencion a nada que no lleve la palabra voltio.

Alli estabamos, en medio de una carretera por la que se pagan 8.5$ por entrar, a dos horas de Stanford, y sin saber ningun numero de telefono de abridores de coche o que hacer. Pense en llamar a mis companyeros de piso, pero tanta distancia es una putada. Decidimos ir hacia algunos de los clubs de golf que habia cerca.

De camino vimos a un hombre mayor paseando. Nos acercamos corriendo para preguntarle por donde estaba el club mas cercano. Nos tomo por turistas, y nos ofrecio de inmediato llamar desde su casa, le dijimos que teniamos telefono pero que no sabiamos el numero. Cogio mi movil y llamo al 911, pero le dijeron que ellos no se ocupaban de esas cosas. Entonces nos dijo que no nos preocuparamos, que fueramos al coche que iba a llamar a AAA (el equivalente al RACE) para que mandaran un abridor de coches y lo pusieran a su cuenta. No nos lo podiamos creer!

A los 20 minutos llego la grua de AAA y abrio el coche. El hombre vino para firmar y hablamos un par de minutos con el. No parabamos de darles las gracias, por habernos ayudado tanto. Entonces hice algo de lo que me arrepiento completamente, ya que nos pregunto cuanto ibamos a estar por aqui (porque nos habia tomado por turistas antes) y instintivamente menti para no romper la magia, y dije que un par de semanas. Pensado retrospectivamente no tenia sentido mentir a alguien que nos habia ayudado tanto, pero en aquel momento no queria corregirle y decirle que viviamos aqui. Le he dado mil vueltas desde entonces porque me arrepiento muchisimo.

Si hubo una frase que se me quedo grabada de aquellos minutos fue cuando le dijimos que no podiamos creernos la suerte que habiamos tenido y nos respondio:

It’s no luck, It’s a wonderful world


Que tio tan grande!!!!

Le pedimos la tarjeta, y ahora mismo acabo de preparar una carta manuscrita de agradecimiento que le enviare con unos bombones. Todavia no me creo la suerte que tuvimos, y por eso me corroe la culpa por no haberle dicho que viviamos aqui.

Como final de mi carta:
You were right Mr. Gherman, with people like you, this is a wonderful world.

4 comments:

El Desviado said...

Joer... qué suerte. Así da gusto salir a la calle. Gran detalle ese de los bombones ;)

picassina said...

Pues la verdad es que yo quedaría más veces con él. Tiene pinta de ser el típico abuelo majete con el que te pasarías horas hablando!
Ya me queda poco para comenzar mi aventura americana, el domingo llegaré a Iowa!

Dokan said...

En un mundo maravilloso ese hecho no tendría cabida en tu bitácora, sino todo lo contrario. Creo que merece más que bombones. Danos su dirección y le llenamos el buzón de postales de todas partes del mundo, xDD.

Arthur said...

Cierto, seria algo original una lluvia de visitas postales. Si puedes postea su direccion o recivelas tu y llevalas so pretexto de decirle que decidiste quedarte al ser aceptado en Stanford, no crees?