Friday, March 27, 2009

Reformando el Mercado Laboral

La sangría de puestos de trabajo en España parece no tener fin, y se hace cada vez más evidente que el gobierno tiene que introducir reformas en la regulación del mercado laboral para frenar la caída.

Siempre que se habla de reformar el mercado laboral, la derecha propone abaratar el despido. La idea es que así las empresas tendrán menos miedo a contratar porque les es más fácil despedir. Es un mantra que es normal que surja porque fue lo que Aznar implementó en los 90. Sin embargo, creo que en esta ocasión se equivocan, por varios motivos.

Primero de todo, porque, al contrario de lo que ocurría cuando se aplicaron medidas similares en los 90, España en la actualidad tiene un mercado laboral muy flexible, mucho más que la mayoría de países de Europa (entre otros Francia, Holanda, Alemania y los nórdicos), que sin embargo, han perdido menos empleo, máxime si uno observa que han tenido caídas mayores en el PIB. España ofrece muchos tipos de contratos temporales que permiten a las empresas contratar sin ningún riesgo. El problema del paro en España no es la falta de flexibilidad sino, por un lado, gravísimos problemas estructurales (léase una dependencia completa de un solo sector que además esta cayendo en barrena), y por otro, una desconfianza completa de los consumidores, que, temerosos de perder su trabajo y de la duración incierta de la crisis, deciden ahorrar en vez de consumir a pesar de la caída de precios (la tasa de ahorro de las familias ha aumentado a pesar del incremento del paro). Si los consumidores no gastan, baja la demanda, aumenta el paro, y con ello la desconfianza cerrando así el círculo.

Segundo, el abaratamiento del despido crea desconfianza entre los consumidores, incluso aunque no le fuera a afectar a ellos directamente. La psicología juega un factor mucho más importante de lo que parece en esta crisis. Cuando el otro día fui a ver a mi abuela me hablaba de que ahorraba porque estábamos en crisis. A ella no le ha bajado el sueldo, de hecho, con la caída de precios ahora puede consumir más, pero sin embargo, el solo hecho de que se hable de crisis y desempleo siembra l desconfianza en ella. Implementar medidas que facilitaran el despido de algunos empleados, haría que todos ellos fueran más precavidos a la hora de consumir, reduciendo más aun la demanda y con ello aumentando el desempleo.

En vez de facilitar el despido, lo que hay que hacer es atacar el problema del paro directamente incentivando por un lado la contratación en el lado de la patronal, y por otro la búsqueda de empleo en el lado de los trabajadores.

En el lado de la patronal, hay que abaratar la contratación, para ello el estado podría asumir a cuenta de los presupuestos generales, las contribuciones a la seguridad social del empleador durante los 2 o 3 primeros años (básicamente mientras dura la crisis) para los nuevos contratos. Esta medida sería más barata que estar pagando el paro al trabajador, y supondría un incentivo para la nueva contratación en las empresas. Esta medida podría combinarse con otras como las ya propuestas líneas de crédito para las empresas que creen nuevo empleo.

También en el lado de las empresas el gobierno debería acceder a la petición de las ETT y permitirles gestionar no solo contratos temporales sino también contratos fijos. Este grado de flexibilidad no empeora la temporalidad en el empleo y dado que las ETTs viven de gestionar contratos, crea un incentivo para la creación de nuevos empleos.

En el lado de los trabajadores tenemos el problema de que muchos de ellos son trabajadores de la construcción que han estado los últimos 8-10 años contribuyendo y por tanto tienen bastante tiempo de paro garantizado. Si a eso se le suma la falta de demanda en el sector de la construcción, existen pocos incentivos para que vuelvan a trabajar, ya que seguramente tendrían que empezar en un nuevo trabajo, y al no tener experiencia su sueldo sería bajo. Por ello el estado debe implementar medidas que hagan incómodo estar en el paro y a la vez generen riqueza. Una parte de esas medidas ya existen en la actualidad, son los cursos de reciclaje donde los parados deben aprender un nuevo oficio/habilidad. Lo que hay que hacer es obligar de manera más enérgica a cursarlos y a pasarlos si no se quiere perder la prestación por desempleo. Por otro lado, creo que una buena medida para crear incentivos a la búsqueda de empleo es obligar a todos los parados a hacer trabajo social siempre que no estén en cursos o entrevistas so pena de perder su prestación. Estos trabajos pueden ser desde aquellos que en su día realizaban los objetores de conciencia, hasta “voluntariado” (voluntariado obligatorio se entiende ;-) ) en ONGs o cualquier otro servicio que mejor se acople a la persona. Cuando uno tiene que levantarse para ir a trabajar, prefiere hacerlo en un trabajo que le guste, y mejor pagado que en uno obligado y solo recibiendo el paro de manera que la idea es que la gente no se acomode a quedarse en la cama hasta que se le acabe el paro.

Finalmente, dentro de las reformas que creo necesarias para el mercado laboral español, hay un punto en el que a nadie le costara ver la contradicción con mucho de lo que he defendido hasta aquí, y es que creo que el estado debe reformar el estatuto del funcionario para permitir el despido. Soy consciente que esto supone crear desconfianza en el 12% de los trabajadores de España, sin embargo creo que los beneficios compensarían sin duda los daños, y que se trata de un privilegio excesivo que daña al estado y a la economía.

Cuando se escribió la ley, se pretendía que la imposibilidad (o insuperables dificultades para ser técnicamente correcto) de despedir a un funcionario evitara el voto cautivo, esto es, que el político de turno no pusiera a los suyos y luego el siguiente los quitara y por tanto los funcionarios siempre votaran a la mano que les da de comer. Pero, no hay más que oír las últimas conversaciones de Fabra, o simplemente conocer a gente en la administración para saber que los cargos a dedo y el voto cautivo esta a la orden del día, por tanto la ley no esta cumpliendo su propósito.

Por otro lado, el estatuto del funcionario impone tal rigidez al estado que crea situaciones absurdas, como en el politécnico de Valencia donde se tuvo que prejubilar a sueldo completo a decenas de profesores con 40 y 50 años porque hay menos alumnos. Es ridículo que el estado tenga que asumir el sueldo completo de una persona 10-20 años simplemente porque la demanda baje. Es necesario que la administración pueda ajustar su plantilla a las necesidades que tiene, tanto para crecer si aumenta la demanda como para disminuir si ya no es necesaria.

Por último, esta el sistema de incentivos que crea (sobretodo en la mentalidad española), garantizar un sueldo fijo de por vida. No estoy hablando del típico tópico de, como no le pueden despedir no hace ni el huevo, primero porque eso depende de la persona, y segundo porque cualquiera que haya trabajado en una empresa privada habrá conocido muchos casos de gente que no hace nada y se las apaña para seguir ahí. Estoy hablando de pérdida de capital humano en gente altamente cualificada (doctorandos) que prefieren hacer una oposición a profesor de secundaria (o incluso de instituto) porque así al menos tienen empleo garantizado. O peor todavía en la situación actual, gente que va al paro y decide pasarse el año o dos del paro estudiando una oposición en vez de buscar empleo. No les culpo, ni les acuso de nada, es la respuesta normal ante un privilegio excesivo concedido por el estado a un pequeño sector de los trabajadores.

Resumiendo, creo que la única parte del mercado laboral que debe flexibilizar el estado es la del funcionariado, mientras que en el resto, dada la situación actual es mejor que se centre en incentivar la contratación y la búsqueda de empleo, en vez de facilitar el despido y sembrar así el pánico.

Sunday, March 22, 2009

Life update

Hola,
¿Queda alguien por ahí?
He recibido algunos mails de gente preguntándome si sigo vivo. Lo estoy, y si usais twitter me vereís por ahí (twitter.com/pamoga).

¿Cómo estoy? Bueno, pues he tenido épocas mejores, aunque tampoco me puedo quejar.
Digamos que desde el primer día que llegué a Colonia las cosas me fueron mal a nivel personal. Pequé de inocente y se han portado realmente mal conmigo, así que en ese aspecto las cosas han ido mal.

A nivel profesional, dada la situación de crisis, no me puedo quejar en absoluto, tengo un trabajo cómodo, seguro y bien pagado que enriquece bastante mi curriculum al menos en el mundillo de la microelectrónica. Tengo más del doble de vacaciones que mis compañeros americanos, cosa que viene muy bien ahora que ADI está haciendo shutdowns y obligando a tomar vacaciones no pagadas si se te acaban las normales. Sin embargo, no me esta gustando nada trabajar desde casa. Es aburridísimo, te sientes como en una cárcel, es más difícil solucionar los problemas al no tener con quien hablarlos, tienes la sensación de no progresar en tu carrera profesional, a menudo trabajas más horas de las que debes, y otras veces te distraes más de lo que toca, pero nunca te quitas la sensación de que deberías estar trabajando. No se lo recomiendo a nadie, y os pediría que se lo dijeraís a cualquiera que este pensando en hacerlo. De hecho, he dejado de postear sencillamente porque al estar todo el día trabajando desde mi habitación ya no me quedan ganas de quedarme en casa escribiendo. Y es una pena, porque al menos respecto a la parte de viajes tendría mucho que escribir…

Mis abundantes vacaciones y mi localización centroeuropea me están permitiendo hacer más turismo que nunca. Desde que me vine a Europa he estado además de en Colonia, en Dusseldorf, Bonn, Aquisgrán, Coblenza, Frankfurt, Monschau, Maastrich, el castillo de Elz, Le Mans, pasé 5 dias en Berlin, he hecho dos visitas a España, y en breve me voy a San Francisco y Boston de trabajo y a New York y Londres de placer. Además se están cociendo visitas a Paris, Edimburgo, ESTEC, Suiza y puede que incluso un viaje a Japón. Entregarme a los placeres de viajar es lo que más me está gustando de mi etapa Europea.

Sobre Colonia, la verdad es que en general no me gusta mucho. El tiempo este invierno ha sido sencillamente asqueroso, siempre gris, muy deprimente. Todo el mundo dice que ahora en primavera mejorará y es muy bonito, pero también decían que el invierno no era muy frio. A veces creo que simplemente la gente trata de autoconvencerse de ciertos hechos como modo de escapar a su propia realidad.

En la ciudad hay más cosas que hacer que en el valle (lo que ciertamente no es difícil). Hay muchos bares y cervecerías, y es muy activa por las noches gracias a la cantidad de estudiantes que hay. Los transportes públicos están muy bien, y además con los carriles bici se puede ir en pocos minutos a cualquier parte. Cines hay muchos pero en versión original muy pocos, así que eso es algo que echo en falta. También echo mucho de menos el ambiente internacional y las conversaciones de política y tecnología que podía mantener con mis compañeros de Stanford. Los alemanes, al menos en Colonia, han resultado ser mucho más nacionalistas de lo que yo me imaginaba, más incluso que los franceses. Ya me han dicho media docena de veces eso de “Estamos en Alemania” (como si no lo supiera, no hay más que ver el cielo gris y la ausencia de judíos ;-P), como respuesta a casi cualquier cosa, sobretodo si digo eso de “Lo siento no hablo alemán”. El mito del inglés de los alemanes ha resultado ser eso, un mito. Por encima de 40 nadie habla una palabra de inglés, y por debajo, solo aquellos con estudios superiores. Personalmente, he tenido que hacerme un seguro médico, negociar un contrato de alquiler, registrarme en el ayuntamiento y comprar un coche a base de gestos porque en ninguno de esos sitios nadie hablaba una palabra de inglés. También se me ha caído el mito de la eficiencia alemana, los alemanes son igual de cantamañanas e ineficientes que en cualquier otro país, y la atención al cliente es bastante peor que en la mayoría de lugares donde he estado.

Mi alemán mejora muy lentamente. Estoy tomando cursos, pero cuando no lo necesitas ni para trabajar ni para ir a clase, es muy difícil progresar. Digamos que ahora mismo entiendo buena parte de la gramática (que no es nada fácil) pero me falta poder interiorizarla para que las reglas me salgan de manera natural en las conversaciones. El principal problema es que no tengo nada de vocabulario, y sin práctica es muy difícil conseguirlo, pero a la vez tener un tándem cuando no eres capaz de hacer más que dos o tres frases es un coñazo, para él y para ti.

Así las cosas, de alguna forma quiero mejorar mi situación actual. Necesito cambiar las cosas y encontrar un lugar y un plan que me ilusione realmente, pero ahora mismo no sé muy bien qué es lo que quiero ni donde quiero hacerlo. De momento, si marketing lo permite, me gustaría tener un segundo producto en el mercado en menos de un año, y a partir de entonces, ya veremos.

Me gustaría decir que escribiré pronto, pero no lo se. Ahora me voy de viaje 3 semanas, y no sé cuando tendré ganas, pero en algún momento quiero escribir sobre la situación en España. Yo soy muy negativo, si en Marzo y en Abril siguen creciendo los parados a 100.000 al mes, os recomiendo que compréis pistolas para cuando empiece la revolución...